Quiero vivir
En las grises calles, de las ciudades en áridas tierras de pueblos perdidos, por doquier deambulan entre vicio y mugre las caritas sucias de ojos dolidos, de manos vacías, de sueños sombríos que a sus cortos años pasmados descubrenun mundo egoísta de ambición y muerte,que los abandona a su incierta suerte.
Y hay quien los crítica porque son rateros, porque inhalan tinta y son agresivos, porque a nadie aman, porque son ateos, porque son escoria ¡niños no queridos!
Qué vergüenza siento que yo forme parte de una sociedad que nada comparte,que inmersa en su mundo de absurdos valores, olvida esos niños que son baluartede un mundo futuro con hombres mejores.
Qué vergüenza siento por no reparar, en que soy culpable por complicidad
Porque nada hacemos para conquistar el derecho de esos niños que imploran piedad¡ Que si inhalan tinta es para olvidar que son el oprobio de esta cruel sociedad!
Somos culpables de sus almas dolidas, de sus puños crispados, de su agresividad, si nunca han sentido unas manos amigas, ¿cómo exigirles que sepan amar?
Qué vergüenza siento de tanta inmundicia porque tengo oídos y no sé escuchar,esas voces tiernas que claman justicia y que el mismo Dios parece ignorar.
Qué triste que el hambre los queme por dentro, que sus ojos secos no sepan llorar, y su voz se pierda como hoja al viento al oído sordo de mi sociedad.
Qué triste que tengan al cielo por techo, periódicos viejos para sosegar, el frío que cala muy hondo en los huesos en las largas noches de su soledad.
¡Ay! Qué vergüenza siento por no reparar en que soy culpable ¡por complicidad!
En las grises calles, de las ciudades en áridas tierras de pueblos perdidos, por doquier deambulan entre vicio y mugre las caritas sucias de ojos dolidos, de manos vacías, de sueños sombríos que a sus cortos años pasmados descubrenun mundo egoísta de ambición y muerte,que los abandona a su incierta suerte.
Y hay quien los crítica porque son rateros, porque inhalan tinta y son agresivos, porque a nadie aman, porque son ateos, porque son escoria ¡niños no queridos!
Qué vergüenza siento que yo forme parte de una sociedad que nada comparte,que inmersa en su mundo de absurdos valores, olvida esos niños que son baluartede un mundo futuro con hombres mejores.
Qué vergüenza siento por no reparar, en que soy culpable por complicidad
Porque nada hacemos para conquistar el derecho de esos niños que imploran piedad¡ Que si inhalan tinta es para olvidar que son el oprobio de esta cruel sociedad!
Somos culpables de sus almas dolidas, de sus puños crispados, de su agresividad, si nunca han sentido unas manos amigas, ¿cómo exigirles que sepan amar?
Qué vergüenza siento de tanta inmundicia porque tengo oídos y no sé escuchar,esas voces tiernas que claman justicia y que el mismo Dios parece ignorar.
Qué triste que el hambre los queme por dentro, que sus ojos secos no sepan llorar, y su voz se pierda como hoja al viento al oído sordo de mi sociedad.
Qué triste que tengan al cielo por techo, periódicos viejos para sosegar, el frío que cala muy hondo en los huesos en las largas noches de su soledad.
¡Ay! Qué vergüenza siento por no reparar en que soy culpable ¡por complicidad!
